Te miro, te espero. Te anhelo.
Te vas acercando sin llegar.
Me dejas imaginar tu sabor,
me haces añorar ya tu roze.
Te mueves a tu ritmo,
dueño y señor.
Sólo existes tú.
Juegas conmigo
parece que sabes que te espero
alucinado.
Y la urgencia se hace sitio en mi espera
Y te deseo, en cuerpo y alma te deseo.
Me resigno a esperar, sin tristeza.
Me conformo a tu voluntad, la acepto, me someto.
...
...
Me rozas y exulto.
Me acaricias y las lágrimas aparecen.
Vuelves a tocarme
y toda mi piel se eriza,
mi cuerpo se estremece.
Sigues jugando conmigo.
Después de algunos intentos más, vuelves a rozarme.
Un poquito más cada vez...
Y me vas besando, me vas abrazando...
Y me arrastras, me llevas... me entrego.
Me siento parte de tí,
me atraes hacia tu fondo obscuro...
Seduces y das miedo a la vez.
Reconozco tu poder. ¡Me siento tan pequeño!
Y te hablo, dulcemente.
Te acaricio con palabras
te cuento mis sueños y esperanzas, mis miedos más profundos...
Me serenas, me consuelas.
Vas y vienes,
me hundo en la arena.
Mi cuerpo se hace oración
ante tanta hermosura,
ante tanto poder.
Ya es de noche.
Sólos el mar y yo
compartiendo ese secreto.
Volveré, intentaré volver pronto
y sentir tus caricias, tus besos,
tu presencia...
