
Pagas un precio,
¿merece la pena?
Hipotecas tu vida,
sacrificas tus ganas,
vendes tu alma
simplemente para que los otros te quieran,
simplemente.
Narcisismo herido del que siempre deseó ser amado
y que sólo lo consigue en un sueño,
en un instante,
en una oración.
Actúas igual que un actor aficionado,
¡pobre actor!.
Te exhibes como una prostituta en cualquier esquina,
¡pobre puta!.
Te niegas por treinta monedas como un vulgar Judas,
¡pobre Judas!
Y sientes, que a pesar del precio,
a pesar de las apariencias
tu alma sigue siendo un desierto,
tu soledad está aún más encerrada
en ese mundo de ilusiones vanas,
de falsas sonrisas,
de discursos ya preparados.
Te prohibes pensar.
Adhieres ciegamente a los dogmas que "Ellos" te enseñan.
Y todo para que te quieran.
Todo para tener la impresión de formar parte de un grupo,
de una Iglesia,
una "familia".
¡CARO es el precio que pagas!
ENORME el sacrificio que haces.
Tu VIDA, ¿no es éso lo que importa?
Quizás no.
Quizás, lo que tú buscas es
no sentir el viento helado de la soledad,
no vivir el riesgo amargo de la libertad,
y estar seguro,
en ese vientre materno ultrajado
por tanta mentira,
tanta manipulación,
por pura hipocresía
y miedo,
y poder...